Morena, el cambio que viene y el futuro de la niñez en abandono

Isidro Escobar Rivas, abogado y defensor de derechos humanos en Baja California

El 2 de Junio se escribe una página más en la historia de Baja California, pero no es cualquier cosa lo que sucederá.  Si las proyecciones de casas encuestadoras estatales y nacionales se cumplen, morena, el actual partido en el poder a nivel federal, asumirá las riendas del poder ejecutivo y mayoría legislativa en el Estado, desplazando y acabando con el predominio político del pan que lleva 30 años.

Quienes logren hacerse del poder deberán cambiar las formas de hacer política y ejercer este con fines de modificar el estado social, democrático y económico en favor de los ciudadanos.

Morena es de esos movimientos que surgen como una forma de cambiar gobiernos y hacerse del poder para lograr cambios.  La responsabilidad es muy grande y seria, pues en la actualidad el oficio de la política en el Estado esta muy cochineada, por eso el pueblo ya no cree en los candidatos del PAN ni del PRI.  No se necesita ser muy conocedor o perito de los temas que aquejan a la sociedad, basta con informarse todos los días a través de los medios de comunicación o escuchando directamente a la población.

Uno de los temas que más me preocupan, y que he abordado con dos de las candidatas a diputadas tiene que ver con el de la FAMILIA, particularmente el de niñas, niños y adolescentes en condición de abandono que viven en casas hogar; regulación y mayor vigilancia sobre estas instituciones.

Es importante hacer notar que uno de los problemas que enfrentan nuestros niños tiene que ver con estar en manos equivocadas, pues es sabido a los abusos físicos y emocionales a los que se enfrentan en algunas instituciones.

De ahí que es importante mencionar como ejemplo el tema de perspectiva de género en casos de violencia sexual y que tienen que ver en atención a los delitos en perjuicio de la mujer, en este caso de niñas (también sucede con niños) por lo que es importante acabar con estereotipos para lograr la equidad de géneros.

Y pongo como ejemplo el siguiente hecho; cuando encabecé la defensa de una menor abusada sexualmente en un orfanato, las autoridades tanto del ministerio público y del poder judicial, no consideraron su condición de desigualdad, menos su condición de subordinación en la que se encontraba (sin contar las suficientes pruebas que acreditan el hecho ilícito), pues la menor se desenvolvía en un ambiente social distinto al estar internada en un orfanato.

La inacción de DIF Estatal como primer autoridad responsable de impulsar el proceso, pues la menor estaba bajo su tutela, aunado a la corrupción gubernamental, hicieron del proceso un cochinero, violentando el debido proceso y derecho de acceso a la justicia, siendo un reclamo justo.  Al no considerar el juez los factores de riesgo, desigualdad y consecuencias, permitió la impunidad, pero esto fue temporal, pues revertimos las consecuencias jurídicas para los involucrados.

Al asumir la defensa, tenía que hacer incapié en las irregularidades que se desprendían del proceso penal, era una lucha constante por eliminar esa práctica que hace que persista la violencia y la perdida de derechos en nuestros niñas y niños, y tuve que enfrentar amenazas de todo tipo.  Hasta la fecha no ha habido consecuencias legales para esas autoridades omisas y corruptas, aunque finalmente, después de una larga peregrinación en búsqueda de justicia para la niña, logramos una sentencia, que aunque injusta en cuanto al tiempo, se logró, ahora el sujeto activo tiene un recurso ante el tribunal de alzada para tratar de hechar por tierra dicha sentencia.  El tema sobre quién financió la defensa en perjuicio de la menor será tratada en otro momento, pero involucra a directivos de dicho orfanato en colusión con autoridades administrativas y judiciales.

Sinceramente me duele profundo conocer de casos de niñas, niños y adolescentes que son echados a la miseria y pobreza consecuencia de esa corrupción institucional, que provoca desprotección a derechos y garantías de niñas y niños que aún viven en orfanatos.

En Baja California según datos de DIF Estatal existe alrededor de 128 Orfanatos con alrededor de 2,700 niños internos, un 70% de esas instituciones cumple con la regulación que impone la Ley de Instituciones de Asistencia Social Privada para Niñas, Niños y Adolescentes.  Quienes conocemos del tema, sabemos que es una ley laxa e incompleta, por lo que debemos hacer un esfuerzo extraordinario por proponer e impulsar cambios ante el poder legislativo, en este caso de la proxima legislatura, pues la actual ignoró el reclamo.

En Baja California todas las personas gozamos de derechos humanos que se contempla en la Constitución y Tratados Internacionales, exigamos que se cumplan.

Si como adultos desconocemos nuestros derechos, al grado de que por ese simple hecho muchas personas viven en la violencia, especialmente la mujer, ahora imaginen por un momento el desconocimiento de un menor a sus derechos y la desprotección de las autoridades responsables de velar por sus derechos.

No por nada según la OCDE, México ocupa el primer lugar en abuso sexual infantil.  Sigamos alzando la voz por nuestras niñas y niños hasta lograr un mundo más justo para ellos.

Isidro Escobar

Twitter: @AIsidroEscobarR

Correo. Isidro@desdeelfondo.mx

 

 

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